lunes, 22 de diciembre de 2008

Un cafe

Entràs al bar, la vejiga te explota, tenès unas ganas de mear que no podès más, pero claro, siempre que querès usar el baño de un bar hay que consumir algo y que mejor para las 9 am. que un tazón de cafe de esos gigantes, que viene con mediaslunas, y obviamente el vaso de soda. Te sentàs, muy tranquilo, tratando de disimular que el fin de tanto teatro no es tomar un cafè, sinò sacar lo que tomaste ayer o hace unas horas. Se acerca el mozo, uno de esos viejos, que llevan el trajecito rojo todo engrasado y la servilleta en el puño, pedìs un cafe, no te escucha bien, y te pregunta ¿un submarino? no! un cafe, y con un acto reflejo adquirido de los años en la profesiòn, le señala al de la caja(un gallego, con cara de ojete que no se mueve de su puesto ni por un terremoto) que prepare el cafè. Mientras esperàs miràs a la gente en las otras mesas, con papeles, con trabajos, organizando su dìa; y vos, para no ser menos, sacàs todos los folletos que te dieron en la calle(que son tantos que podès empapelar tu cuarto) y te ponès a leerlos. En ellos estàn las mismas pelotudeces, pero de distinto color, celulares, cursos de computaciòn, de idiomas, alguno de pinturerìas, pero nada importante. En realidad, en este momento lo mas importante es que la vejiga tuya es una piñata que late y esperàs, con tu mejor cara de poker mientras que ves al gallego entre el vapor de la cafetera, sacar tu cafe y al viejo agarràr la bandeja lustrada, con un mal de parkinson galopante, y sumàle que no ve un carajo por los culos de botella que tiene, se acerca, te sirve el cafè, pedìs azucar, te trae sal, pedìs azucar te trae edulcorante, no pedìs de nuevo porque andà a saber que mierda te trae.

El cafè està servido, estàs cadacez mas cerca del fin que te llevò a ese circo, el fin biològico de hecharte un cloro, pero puta casualidad que el cafè te pela hasta el culo de lo caliente; tomàs la soda, esperàs, buscas con la mirada el cartel del baño, para esto tu vejiga ya te habla y pide a gritos drenar. Por fin el cafè se enfrìa apenitas, ves unas escaleras y pensàs que debe estar arriba, te tomàs el cafè ràpido aunque te pela las pelotas, te comés las medias lunas casi sin masticar, lo llamàs al mozo, le pedìs el ticket, muy despacio sacàs la billetera, contàs y le dejàs la plata en la mesa, con 0.50 de propina, muy despacito te levantàs, agarràs tus cosas y te dirigis a donde esta el gallego que para esto, tiene cara de haber pisado mierda descalzo; muy afrancesadamente y para no develar el fin del teatro, le preguntàs ¿el toilette? y claro estaba subiendo las escaleras, pero preguntàste para no parecer tan desesperado, al fin llegàs, al momento cúlmine de todo tu teatro, el desagote y sentìs que tu vejiga se desinfla, aguantàs un poquito, y volvès a empezar con mas presiòn, una vez terminado, salìs muy feliz, habiendo logrado mear.



¿¿no hubiera sido mas facil ir al Mc donalds?